MADRES SOLTERAS

Un guía espiritual para aquellas mujeres que tienen que criar solas a sus hijos.

NOTA IMPORTANTE

En la preparación de este folleto se realizaron numerosas entrevistas a fin de conocer las experiencias de madres solteras, a fin de motivar a la reflexión y ofrecer consejos que puedan ayudar a superar sus problemas. Los nombres que se utilizan en este folleto son ficticios, pero representan personas y situaciones reales. Cualquier relación con alguien que tenga ese mismo nombre es pura coincidencia.

PRESENTACIÓN

Divorciadas. Viudas. Madres solteras.

¿Qué tienen en común casi todas estas mujeres? Que están solas ante la enorme responsabilidad de criar a sus hijos.

Existen muchos hogares donde la mujer, por diversas razones, se ve obligada a mantener sola a su “familia incompleta”, debido al abandono del hombre. Los problemas propios de esta ardua tarea representan para estas mujeres, ansiedad, soledad, sufrimiento, frustración, lágrimas y sobre todo, una lucha constante para lograr sus metas en la vida.

Dedicamos este folleto a las madres solteras, brindándoles un afectuoso apoyo y una orientación espiritual de Dios, nuestro Creador. Cuando enfrentamos las dificultades y crisis en la vida, es fácil pensar que Dios está distante y que nos ha abandonado a nuestra propia suerte. También es fácil sentimos incapaces de superar nuestro dolor y nuestra depresión. Por eso es necesario reafirmar que Dios se preocupa por todos nosotros, a pesar de lo que sentimos y pensamos de Él, y a pesar de lo que nos sucede.

Si eres madre, y por cualquier motivo vives sola con tus hijos, o quizás conoces a otra mujer en estas condiciones, este folleto es para ti. Si eres – amigo lector – hombre y te interesa este tema por alguna razón, este folleto también es para ti, ya que te ayudará a ser más sensible ante los enormes problemas que sufren las madres solas.

Criar a los hijos es una ardua responsabilidad y aún más si se trata de una madre soltera. Dios tiene a todas las madres cerca de Su corazón. Pero le duele ver tantas “familias incompletas”. Por eso envió a Su Hijo Jesucristo a fin de perdonarnos nuestra errónea manera de pensar y actuar, y rescatarnos de nuestra angustia y soledad. Confiando en Cristo y aprendiendo con Su guía a enfrentar las responsabilidades, las madres solteras podrán renovar su capacidad de desenvolverse con dignidad, propósito y esperanza.

NUESTRA REALIDAD

Los expertos afirman: En algún momento en su vida, la mitad de los niños nacidos hoy en día vivirán en familias de madres solteras antes de que alcancen su edad adulta.

Un orientador familiar dijo: La situación para la mayoría de las madres solteras es una complicada realidad social, con serias implicaciones para ellas, sus hijos y para el futuro de la sociedad. Estas madres necesitan ayuda y orientación, porque no es fácil para ellas realizarse como personas sin sentir las grandes presiones de criar a sus hijos. Sin embargo, aunque difícil, sí es posible aprender a mantener un equilibrio entre su responsabilidad hacia sus hijos, los quehaceres del hogar, las demandas del trabajo o profesión y la necesidad de cultivar sus amistades. Esto requiere dedicación y el compromiso personal de aprender a superar su crisis convirtiéndola en oportunidad de crecimiento. Pero, siempre existe la tentación de dejarse atrapar en un remolino de frustraciones, a expensas del afecto, el cariño, cuidado y educación de sus hijos, y de su propio crecimiento como persona.

  • Algunas definiciones

En este folleto usamos diversos términos relacionados con este tema tan complicado. Las siguientes definiciones tienen el propósito de llevamos a la reflexión y a comprender mejor el problema:

  • Madre soltera: Una mujer que queda sola al cuidado de sus hijos, sin la presencia constante y permanente en el hogar de un hombre como su pareja, generalmente por el abandono del hombre. Se da esta situación cuando hay la desintegración de una relación de pareja pasajera o inestable, por el abuso sexual u otras razones. Sin ignorar ni despreciar las otras causas (como el divorcio y la viudez), en este folleto orientamos a las madres que no han tenido una pareja estable o que han tenido (o siguen teniendo) sus hijos como consecuencia de una relación fugaz o equivocada.

  • La familia: Es el núcleo formado por una pareja estable y por los hijos (y quizás con otros familiares como abuelos, tías, etc.). Una familia es también un hogar, con padre y madre presentes que se amen y porque se aman desean tener hijos. Lamentablemente, nuestra sociedad ha sufrido la dolorosa desintegración de muchas parejas y el resultado es una gran cantidad de “familias incompletas”. Estas “familias incompletas” no dejan de ser una familia con todas sus necesidades, pero no es lo ideal, ya que todo niño tiene derecho y necesita de una familia armoniosa y feliz.

    Una madre soltera tiene que convertirse en “madre y padre”, sin poder suplir totalmente la ausencia de un padre. Nuestro deseo es que, a pesar de todos los fracasos del pasado y las dificultades que hoy enfrenta nuestra sociedad, las nuevas parejas formen hogares estables y que aquellas familias que están desunidas encuentren una solución positiva para vivir en armonía. De esta forma cada miembro de la familia puede realizarse lo mejor posible.

  • Casarse/matrimonio: La relación de un hombre y una mujer que se han comprometido mutuamente a guardarse fidelidad, siendo este compromiso reconocido públicamente por la sociedad y el estado. Toda pareja que se une y encomienda su relación al cuidado de Dios, cuenta con Su bendición. No es el esplendor de una boda lo que asegura que el matrimonio durará, sino el mutuo amor y el empeño de crecer y madurar unidos, sea cual sea su suerte en la vida. Como afirma Dios en Su Palabra: Que todos respeten el matrimonio y mantengan la pureza de sus relaciones matrimoniales. (1)

  • Vida en pareja/concubinato: Una pareja (con o sin hijos) unida sin ningún vínculo institucional públicamente reconocida, ni civil ni religioso. Sin embargo, este estado ha llegado a ser socialmente aceptado y a diario se hace más común como solución a los problemas ocasionados por la mala reputación que muchas parejas le han dado al matrimonio. Pero el matrimonio es la necesidad primordial para la unión de un hombre y una mujer. El problema radica en la poca o defectuosa educación previa de la pareja. Por lo tanto, el vivir en concubinato no es la respuesta a los problemas que confrontan las parejas. Lo mejor es contar con un compromiso formal que le permita mantener y hacer prosperar sus vidas juntas, evitando que la relación se rompa fácilmente.

    Muchas madres solteras comentan que sus más profundos anhelos fueron, y muchas veces siguen siendo, una relación de pareja estable y armoniosa. Anhelamos que toda pareja edifique su compromiso marital en los principios que Dios ha establecido para todas las familias del mundo.

  • Vivir juntos: No es sinónimo de matrimonio, ya que en la mayoría de los casos carece de un compromiso duradero y fiel. Aun cuando muchas parejas viven juntas “para ver como resulta nuestra relación”, el deseo de Dios es que establezcan entre sí el compromiso de permanecer unidos hasta que la muerte los separe, por su propio bienestar y el de sus hijos, no por una obligación externa, sino más bien motivados por el amor mutuo. Es común que el “vivir juntos” se disuelva fácilmente. ¿El resultado? Muchas madres tienen que criar a sus hijos solas.

  • Separación/divorcio: Cuando física, emocional y/o legalmente la pareja se separa y resuelve terminar con su relación. Esto produce dolor y profundo pesar, angustia, incertidumbre, depresión y otras reacciones angustiosas y complejas. Nadie forma pareja con el fin de separarse, pero hay pocas parejas dispuestas a resolver sus problemas de una forma constructiva.

    El deseo de Dios es orientar a la pareja a buscar soluciones antes de llegar a la separación, porque sí es posible salvar un matrimonio corrigiendo y mejorando esa unión. Pero al mismo tiempo, si ya el divorcio o la separación han ocurrido, también es posible y necesario ayudar a esos hogares afectados, a recuperarse emocional y espiritualmente para que puedan seguir adelante.

  • La maternidad responsable: Todo niño necesita, para crecer y desarrollarse en forma integral, de una familia cuyos padres vivan en armonía y le ofrezcan la estabilidad que da el intercambio de una pareja que se ama. Aún en el caso de una “familia incompleta”, la madre es la persona básica que nutre afectivamente a los hijos, dándoles la seguridad que ellos necesitan para lograr al máximo su potencial y alcanzar su estabilidad afectiva, social y espiritual. En el caso de una madre soltera, esta tarea se hace mucho más difícil y, por lo tanto, requiere de una orientación especial para que ella pueda criar a sus hijos en la forma más integral, sino sólo pensar que comida, ropa, techo y una educación bastan para capacitarlos para la vida. Este folleto tiene el propósito de dar esa clase de orientación.

  • Criar a los hijos: Cada niño tiene necesidades específicas que sólo serán desarrolladas en una familia y ésta tiene que tener las condiciones físicas, emocionales, espirituales y sociales necesarias para su realización como persona y para su felicidad. Existen dos factores importantes en el desarrollo de nuestros hijos: Madurez y aprendizaje. La madurez es el estado natural producto de nuestro crecimiento físico y emocional; y el aprendizaje es todo aquello que recibimos y aprendemos para poder realizamos como personas.

  • La descuidada formación de pareja. Elena, una joven madre, comentaba:

Yo no estaba preparada para ser madre y mucho menos para ser la mujer de un hombre. Mi cuerpo y mis sentimientos me decían una cosa pero me faltaba la madurez para comprender que no era el tiempo para que yo iniciara una vida como la que hoy tengo. Sinceramente me arrepiento de no haber escuchado los consejos de mi mamá. Quiero decirles a todas las jóvenes que se sienten dueñas de sus vidas, que deberán comprender la dura realidad de la vida cuando una madre tiene dos hijos sin la presencia de su padre. De noche, cuando estoy sola, muchas veces lloro porque me he defraudado a mí misma y el alto precio que estoy pagando.

Cuando una pareja inicia su vida en común, se aprecia un gran deseo de vivir unidos formando un hogar estable. Esta formación exige ciertos elementos básicos:

  • tenerse mutua confianza y tratar de conocerse bien como personas;

  • tener cada uno madurez emocional;

  • conocer la importancia de saber reconciliarse;

  • buscar y apreciar los consejos de personas adultas y maduras;

  • tener cierta estabilidad económica (que debe incluir la posibilidad de tener un hogar propio e independiente);

  • confiar en Dios y aceptar Su Palabra como alimento del matrimonio; y

  • tener un mutuo compromiso de fidelidad y el de continuar juntos a pesar de los problemas.

Cuando éstos elementos existen el matrimonio logra una base para que ambos puedan desenvolverse como personas logren una mejor comprensión sepan ejercer un mutuo respeto y compromiso haciendo uso constante de la “brújula” espiritual que Dios proporciona a la relación, y puedan tener la suficiente madurez para vivir unidos.

Pero muchas parejas se unen descuidando la importancia de esta base, y traen hijos al mundo sin antes medir las consecuencias de no tener una relación de pareja madura y estable. Esta situación afecta, en primer lugar, a la relación de ambos cónyuges, ya que disminuyen las posibilidades de una unión duradera, capaz de superar los problemas, reconciliarse y de crecer juntos. Así mismo, crea graves problemas para los hijos que nacen bajo esta situación.

El machismo, el miedo al fracaso y la infidelidad, la resistencia a comprometerse de por vida con alguien, son algunas de las causas por las que tantas parejas dejan de hablar de matrimonio desde el momento en que se enamoran. Además, la ignorancia y la inmadurez, junto con la irresponsabilidad, también son razones de peso que debilitan la posibilidad de un hogar estable. Hay parejas que piensan que si no hay vínculos legales que les ate, su relación de pareja puede deshacerse fácilmente cuando ya no existen las razones que los llevaron a unirse. Se suele oír: Nos separamos como amigos; nadie sale perdiendo ni es lastimado. Es mejor así. Pero, ¿será cierto? ¿Qué crees tú?

Esta actitud se puede convertir en un círculo vicioso. Si se unen como pareja desconfiando de la mutua fidelidad y con el propósito de abandonarse cuando surja algún contratiempo, es una clara señal de que sus intenciones son inmaduras, o basadas en una simple pasión. Si una pareja tiene miedo a mostrar públicamente su amor, demuestra que tiene algo que ocultar en esa relación, o que falta la sinceridad.

Las parejas que aman de verdad, no tienen miedo de unir sus vidas. Además, saben que las dificultades en la convivencia son inevitables, pero también tienen fuerzas para luchar y vencer los problemas, responsablemente. Y cuando se ejerce sinceramente el perdón que nos ofrece Dios, se mejora y se fortalece aún más la armonía conyugal.

Un orientador familiar comentó: El fracaso de la pareja viene por la superficialidad con que se toma la decisión de iniciar una vida en común. No son capaces de pensar en profundidad acerca del compromiso que encierra la vida en pareja. La superficialidad es una de las características de las nuevas generaciones en gran parte del mundo. La vida en pareja requiere una relación armoniosa y equilibrada entre los aspectos íntimos de la pareja y su comunicación externa con la sociedad, en la cual viven y a la que deben aportar lo mejor de sí mismos. Este equilibrio no es fácil en la vida práctica. Por eso existe siempre esta tensión entre la pareja, y se acentúa aún más si se ignora la voluntad de Dios. Al no aceptar moralmente este compromiso, se rompe el lazo vital para lograr una relación armoniosa. ¿El resultado? Hogares débiles, constituidos por madres solteras, lo cual dificultan la realización personal de la mujer y sus hijos.

Esto, desde luego, crea nuevos problemas motivados por necesidades económicas. Muchas madres solteras buscan la solución a sus problemas juntándose por un tiempo con otro hombre sin esperar a crear las condiciones mínimas de toda pareja responsable, antes de entregarse sexualmente. Empujadas por la soledad y por su propia situación, estas madres creen fácilmente que han encontrado el amor de su vida, pero no es más que un espejismo. ¿Resultado? Otro hijo y quizás una nueva frustración.

Una mujer llamada Nelly admitió: Tuve un hijo pensando que así podría atrapar un hombre para mí pero no fue así. Ahora estoy más sola que nunca.

La falta de madurez humana y espiritual son, la mayoría de las veces, el origen de tales fracasos. De esta forma, la “familia incompleta” que resulta no tiene las condiciones suficientes para educar mejor a los hijos acerca de su futura responsabilidad personal a la hora de casase. De ahí procede la inmadurez psicológica y social que se convierte en un círculo vicioso y repercuta negativamente en la estabilidad familiar. Si no hay sólidos principios morales en cada uno, la buena intención de una pareja se convertirá, aún sin quererlo, en un fracaso.

Para la reflexión

  1. ¿Me siento rechazada por mi familia?

  2. ¿Por mi círculo de amigos? ¿Por mi pareja? ¿Por mí misma? ¿Qué he hecho para remediar ese rechazo?

  3. ¿Cómo enfrento mis frustraciones mi falta de apoyo de otras personas y mi falta de libertad como madre soltera?

  4. ¿Cuál es mi concepto del matrimonio?

  5. ¿Qué consejos daré a mis hijos en cuanto a la formación de pareja? ¿Qué opino de las siguientes afirmaciones?:

    • Enfatizar la importancia de fidelidad a los jóvenes, les enseñará el verdadero significado de una libertad con responsabilidad.

    • Destacar la responsabilidad como valor fundamental para poder vivir en pareja, en familia y en comunidad, capacitará a los jóvenes a asumir mejor su rol como personas.

    • Hablar con claridad acerca de Dios y de la importancia de destacar Sus enseñanzas en la vida de los jóvenes, les ayudará a ser personas íntegras.

  • Los motivos

    • Rosana, una joven madre, amamanta con orgullo a su pequeño hijo, pero al mismo tiempo se siente confundida. Ella tiene la satisfacción de ser madre y de poder cuidar de su hijo, pero es una madre soltera. A veces, por la noche acostada, siente mucha ansiedad y le sobreviene una extraña desesperación e incertidumbre en cuanto a su futuro, porque en el fondo se siente muy sola. Y, ¿cómo resuelve su soledad? Lloro casi todas las noches porque soy una fracasada, comentó un día.

      En Su sabiduría, Dios creó a la mujer con el don de ser madre. Pero Dios siempre nos indica que una armoniosa pareja de padres es necesaria para que los hijos que nazcan puedan contar con el apoyo y amor de ambos seres. Cuando confiamos en la orientación que Dios nuestro Creador nos da, nuestra familia puede mantenerse unida en la posibilidad de ayudar a cada miembro a realizarse como persona, aun cuando sea una “familia incompleta”.

      Por eso, antes de tomar la decisión tan importante de tener hijos, toda mujer, joven o adulta, deberá pensar primero en formar un hogar con el fiel apoyo de un sólo hombre. Esto significa respetarse a sí misma y amar a sus hijos.
      La grave realidad social de madres solteras se acentúa cada día. Crece el desespero y la soledad. Existen muchos motivos por los cuales mujeres como Rosana, y otras, salen embarazadas y ahora son madres solteras. Las razones más comunes son:

    • Pensar que el sentirse enamorada es suficiente para tener relaciones sexuales. El embarazo que resulta viene por “accidente”.

      Cruz María: Me enamoré de mi novio porque pensé que él era distinto a los demás. Pensé que todo iba salir bien. Pero cuando salí embarazada, el tipo me abandona. Se puede decir que fracasamos.

      Zulay: Sencillamente me enamoré y no sabía qué implicaciones tenía eso. Para mi novio significaba aprovecharse de mí, y yo por tonta, le seguí la corriente…

      Marialba: Decía entre mí, “eso le pasa a otras por ingenuas. ¡A mí nunca!”

      Bueno, las cosas no siempre salen como uno se las imagina.

      Tibisay: No es ningún secreto que el ser novios para muchas parejas es sinónimo de tener el derecho a relaciones sexuales. Me enamoré a primera vista.

      Me sentía muy feliz esperando desarrollar una mejor comunicación y amistad con mi novio; anhelaba su cariño y afecto. No estaba lista para entregarme sexualmente, pero bajo presión lo hice. Los dos apresuramos algo que necesitaba más compromiso y seguridad. He pagado caro por un acto sexual precipitado, sin tener una relación madura que en verdad se basara en el amor. Además, habíamos excluido a Dios de nuestras vidas.

    • Hay jóvenes que quieren tener un hijo porque de ésta forma tendrán algo propio. En algunos casos, tener un hijo es algo así como “la moda del momento”.

      Otras dicen que no quieren llegar a viejas y estar solas. Esta confusión destaca un deseo egoísta de ser madre sin toma en cuenta, en primer lugar, el hogar estable que deberá tener todo niño.
      Noralba confiesa: Yo me enamoré locamente de un hombre casado. El me prometió que se iba a divorciar. Mis ilusiones eran de tener un hijo, como todas mis amigas. Sin embargo, ahora estoy sola, tengo que dejar a mi hija con mi mamá. Tengo un empleo que no me gusta, pero ¿qué se hace? No tengo otro remedio…

    • También ocurre que muchas jóvenes se unen a un hombre para independizarse de sus padres, como un acto de rebeldía, sin medir las consecuencias.

      Rosa dice: Ya no aguantaba quedarme un día más en casa y tener que escuchar los regaños de mi mamá. Ahora me arrepiento por haber ignorado sus consejos. Mi novio me había prometido mucha felicidad. Desde entonces mi vida está más complicada.

    • Además, se ha determinado que la fuerte influencia del consumismo y el exagerado énfasis erótico en los medios de comunicación (cine, televisión, revistas, video cassettes, etc.) contribuye a que muchas jóvenes salgan embarazadas.

      Ana: Mi novio y yo fuimos a ver una película muy erótica. Todo me pareció tan fascinante y tan fácil; un amor sin compromisos, donde nadie se lastimaría. Pero ahora tengo un hijo y mi novio se perdió del mapa. Sinceramente me dejé engañar por mis propios sentimientos y las dulces palabras de mi novio. Ahora me siento tan sola. Trato de compensar mi soledad estando con mi hijo, claro, cuando no estoy trabajando.

      Elba: Algunas películas y revistas influyeron negativamente en mí y me hicieron sentirme “segura” de poder ser la mujer de cualquier hombre. Y así fue: al comienzo con miedo, pero después con más atrevimiento. ¿Qué he ganado? Nada.

      Hasta creo que he perdido el respeto por mí misma.

      Lorena: Cada persona se destruye porque quiere, no porque otro lo quiera. Cada quien es responsable de sus propias acciones; no se puede culpar a otros.

      Helga: Hoy en día, la juventud está viviendo una época de mucha libertad sexual. Las relaciones sexuales se han convertido en otra forma más de conocerse. Pero después de vivir según estos criterios tan “normales”, estoy arrepentida, como lo están muchas de mis amigas, aunque no lo quieran admitir. La historia se repite: actuamos muy precipitadamente y ahora nos sentimos más vacías que nunca, pero con la importante responsabilidad de los hijos.

    • No estar claro en cuanto a lo que es el afecto, el amor, la necesidad de ser aceptadas y otras emociones. Una baja autoestima conduce a confundir el deseo sexual con las necesidades básicas de cariño y afecto que siente todo ser humano.

      Misley: Tenía y sigo teniendo una gran necesidad de cariño y de ser valorizada como persona. Pero lo confundí con el sexo. Sé que hay otras parejas de novios atrapadas en esta confusión. No somos simples animales con determinados instintos. Necesitamos aprender a controlar nuestros deseos sexuales porque de otra forma nos pueden dominar. Fue lo que me sucedió a mí. A mí me enseñaron que somos personas e hijos de Dios, con un propósito distinto, donde existe el respeto y la voluntad de esperar hasta tener la certeza y el compromiso de una vida en pareja estable y protegida por la fidelidad.

      Necesitamos otras formas de conocernos y relacionarnos, porque si surge un embarazo de repente todo cambia. Todavía no comprendo porque todo esto me sucedió. ¿Cómo se lo explicaré a mi hija?

    • Pensar que al tener un hijo sin casarse, compromete al hombre a formar un hogar.

      Lucy: Algunas de mis amigas me dijeron que teniendo un hijo de mi novio lo obligaría a quedarse conmigo. Pero, cuando supo que estaba embarazada, desapareció. No lo he vuelto a ver. Muchos hombres son mentiros, y nosotras la mujeres nos falta fuerza de voluntad.

      Amanda: No sé por qué no aprendí del ejemplo de mis dos tías; ambas son madres solteras y ninguno de sus compañeros han resultado. Creo que el deseo de tener mi propio hijo me cegó a la verdad. Pero tampoco nadie me explicó claramente esta realidad. Nadie deberá tener que aprender a ser madre sola; para eso es la pareja.

    • Las madres solteras constituyen un problema social en el cual se combinan todos los factores antes mencionados, así como el factor machismo.

      Un periodista opina: El machismo debe desaparecer. La mayoría de los jóvenes realizan su aprendizaje sexual en forma errada, sin conocer las responsabilidades y mucho menos la grandeza que debe implicar el acto sexual. La tradición machista ha impuesto el principio de que la mujer es una sierva que debe acatar incondicionalmente al deseo del hombre.

      Es dentro de esta situación de incultura, de pobreza, de hambre y desasosiego, en la que crecen muchos jóvenes. Lo más grave de la situación es que muchos jóvenes no reciben la debida orientación y caen en la indiferencia y en un libertinaje sexual. Están obligados a luchar solos para ver cómo se las arreglan; hasta pueden caer en un desenfreno sexual que puede llevarles a la prostitución (masculina y femenina), a veces por necesidad o a veces por no tener otras alternativas en la vida.

      Una madre relata lo siguiente acerca de su hija de 18 años de edad: La juventud de hoy es muy atrevida. Ya no se puede decir que la culpa la tienen únicamente los hombres porque sean machistas. También las mujeres son muy liberadas y buscan a los hombres. Me parece que hay un descontrol total. Me gustaría saber qué decirle a mi hija para que ella comprenda y no caiga en lo mismo que me sucedió a mí. Siento un profundo dolor por ella porque me siento tan inútil…

    • Muchas parejas carecen de una base sólida para formar un hogar estable. Al presentarse los problemas

      diarios de convivencia, manejo del hogar y crianza de los hijos, esa intención original se desvanece lentamente. Y, como sucede en muchos casos, al no haber un vínculo legal ni religioso que los una y, siendo un hecho socialmente admitido la separación y el abandono del hogar por parte del hombre, la situación se convierte en un drama familiar: Una madre sola con sus hijos, en busca de otro hombre que los mantenga, aunque sea mediante un nuevo concubinato, en el que probablemente se repetirá la misma historia Se crea un círculo vicioso que posiblemente se repetirá de una generación a otra.

      Yulinda: Mi mamá tuvo cuatro hijos de tres hombres diferentes. Yo ya he fracasado con el padre de mi hijo. Ahora realmente necesito a un hombre que sea marido, y mi hijo, un padre. No sé si lo encontraré. Espero que sí, con el favor de Dios.

      Julia: Cuando mi hija me pregunta por qué su papá no vivía con nosotros le dije: “Tu papá y yo éramos muy jóvenes cuando naciste y no supimos hacer una familia unida. Él ha formado otro hogar. Ahora tú y yo necesitamos aprender a confiar en Dios y crecer juntas.” Ella me respondió: “Estoy segura que lo podemos hacer porque nos queremos mucho.”

      Un trabajador social dijo: No es fácil admitir la realidad de hogares con madres solteras como un hecho social casi irreversible que hay que aceptar para evitar males mayores. Pero una actitud complaciente no ayudará a las futuras generaciones. Las implicaciones sociales de una “familia incompleta” son dramáticas. Estas incluyen: hijos “abandonados”; niños carentes de todas sus necesidades básicas, desde su alimento adecuado hasta el cariño que requieren; la falta de una educación que incluya lo elemental: enseñanza de la autoestima; la diferencia entre el bien y el mal, y la capacidad de defender lo correcto; de habilidades para leer y escribir bien; de respeto hacia el prójimo, hacia el medio ambiente; y la capacitación para desenvolverse como persona que pueda aportar algo positivo a la sociedad, a su familia y a su propia persona.

    Para la reflexión
    l. ¿Bajo qué circunstancias llegué a ser una madre soltera?
    2. ¿Qué pienso de la maternidad y del rol que debiera tener una madre soltera?
    ¿Qué planes tengo para mí(s) hijo(s)?
    3. ¿Estoy dispuesta a admitir mis defectos a Dios, confiando que El me perdona y capacita para seguir adelante con ánimo?

    ALTERNATIVAS Y AYUDAS

El saber que hay muchas “familias incompletas” como la tuya no hace que tu situación sea más fácil. Criar un hijo es el trabajo más difícil e importante del mundo; también es una tarea llena de posibilidades de gozo. Para la madre soltera, tanto los problemas diarios, como los triunfos se magnifican. Y, ¿qué de tu propio bienestar?

Ser una madre soltera significa tener que aprender a superar distintas clases de crisis. Toda crisis necesita ser vista como una situación que requiere solución y recuperación. Por el contrario, los problemas pueden convertirse en pesadas cargas que “se llevará encima” por el resto de la vida.
La mujer está dotada de una asombrosa habilidad de recuperación frente a las agresiones, los cambios y los fracasos en la vida. Todos somos testigos del retorno de la sonrisa al rostro de una madre que ha perdido un hijo, no por falta de amor o de sinceridad en los sentimientos, sino por la misma fuerza de espíritu que Dios les da. Es posible que una madre soltera sea feliz, siempre y cuando esté dispuesta a:

  1. Aceptar la realidad de lo sucedido, (y si es el caso, de estar decidida a asumir su parte de responsabilidad en los hechos) y recordar que nada mejorará si trata de negar o simplemente olvidar lo sucedido.

  2. Reconocer que toda crisis en la vida, además de producir sufrimiento, también significa la oportunidad para crecer y superarse, a fin de poder restablecerse emocional y espiritualmente, de ser fortalecida y adquirir madurez, para seguir enfrentando la vida con un propósito renovado.

Contrario a lo que a veces pensamos, Dios, en Su infinita sabiduría, no nos deja a la deriva cuando estamos en crisis, sino que nos extiende la mano, a través de otras personas; nos orienta con Su Palabra y nos fortalece con Su perdón y paz para hacerle frente a la vida, aún en el caso de las madres solteras.
Desde luego, esto no significa que Dios está de acuerdo con hogares de madres solteras como respuesta a los problemas de la pareja Pero somos nosotros los causantes de tanto sufrimiento. Por ejemplo: al no sinceramos a tiempo como pareja (deberíamos tenerlo como una costumbre diaria), al no reconocer nuestras faltas, al no arrepentirnos y reconciliamos con el perdón de Dios, nuestras pequeñas “heridas” se harán cada día más grandes.

Es demasiado fácil permitir que nuestro rencor, orgullo y falta de amor, nos impida ver las necesidades de otros y nuestra propia necesidad de paz y reconciliación.

Por eso es importante sacar tiempo y ordenar tus sueños, ideas y metas antes de lanzarte a lo desconocido, movida quizás por el peso de la soledad o por una ansiosa necesidad de afecto y aceptación.
Reflexiona sobre las siguientes recomendaciones y sugerencias. Lo importante es que las hagas tuyas, adaptándolas a tu vida y a tu realidad:

  • Aprende a desahogarte y a ser sincera. Algunas mujeres han comentado: Me siento sola, aislada, excluida. Mi hijo no tiene el modelo de un hombre responsable a quien imitar. ¿Estoy siendo demasiado estricta o no lo estoy siendo lo suficiente con mis hijos? Temo que mis hijos estén resentidos conmigo porque no tienen a su padre. ¿Cómo pueden mis hijos aprender sobre relaciones sanas cuando yo no les doy el ejemplo? Ojalá que mi hijo tuviese otros hermanos. Me siento muy culpable de las cosas que le ocurren a mi hijo. Nunca tengo suficiente tiempo para mis hijos; no tengo suficiente tiempo ni siquiera para mí. Es un infierno tener que vivir con el poco sueldo que gano.

    La vida necesita tener un equilibrio. Y para las madres solteras, mantener ese equilibrio es complicado. Tu hijo es tu mayor alegría, fuente de orgullo y, a la vez, tu mayor responsabilidad y fuente de tensión. Mantener una vida equilibrada significa cuidar tu salud mental y espiritual. Las sugerencias de otras madres solteras y de expertos que han investigado acerca de los tremendos desafíos que confrontan las familias de madres solteras, pueden ayudarte. Pueden parecerte difíciles de poner en práctica pero al reflexionar sobre ellas no te decepcionarán, ya que también ayudarán a tus hijos.

  • Cómo combatir tu soledad

    Una de los dramas de ser madre soltera es la soledad: el anhelo de

    tener un compañero fiel y de disfrutar de la intimidad que una vez existió y que ya no existe. Es posible que algunos de tus conflictos internos no te permitan ser espontánea y capaz así de lograr amistades.

    La soledad es un estado de ánimo que puede estar influenciado por un resentimiento interno, “escondido” entre las muchas experiencias del pasado. Las razones de esta fuerte decepción son muchas, y si no se supera ese resentimiento, éste puede perjudicar los intentos de nuevas amistades ya que impide a la persona a abrirse a otros. Es recomendable desahogarse, ya sea con alguien que pueda ayudarle a esa persona a expresarse o a través de otro medio, como escribir en detalle lo que estás sintiendo. También se puede desahogar ante Dios, conversando a solas y en voz alta con Él, exponiéndole tus más profundos sentimientos. Dios jamás nos rechaza aunque lo que tenemos que decir esté lleno de ira y sentimientos confusos. Él nos conoce y nos ama. A Él le duele vernos sufrir con tanto dolor en lo profundo de nuestro ser. Nos invita a confesarle todo, porque Él nos lo perdonará. Esta confesión ante Dios en realidad es parte importante del proceso de sanar las heridas del pasado.

    No temas tomar la iniciativa de abrirte a nuevas personas. Una amistad sincera es lo que más falta hace en esta vida. Aprender y crecer siempre tiene sus riesgos, pero estos son necesarios para vencer los obstáculos. De cualquier forma, tienes y tendrás muchos obstáculos en tu vida. Además, en la medida que aprendas a ser una amiga sincera, estarás dando un buen ejemplo a tus hijos.

    Para la reflexión
    ¿Estoy dispuesta a confiar todo mi dolor y angustia a Dios, mi Padre Celestial?
    ¿Tengo el valor para correr los riesgos necesarios para superar mis fracasos?

  • Fomenta relaciones con personas que te puedan ayudar

    El bienestar de tu familia está íntimamente ligado a la ayuda que puedan ofrecerte otras personas. Tus familiares y un grupo de amigos te pueden apoyar en los tiempos de crisis y también te respaldan cuando desees realizar ajustes importantes en tu vida. Tus hijos aprenderán acerca de la amistad observando como tú cultivas y ayudas a tus amigos(as). La amistad se da cuando llegas a los demás con la disposición de compartir.

  • ¿Cómo manejas tu sexualidad?

    Recuerda que una vez viviste momentos apasionados con el padre de tu(s) hijo (s). A pesar de que hoy la situación con ese hombre ha cambiado, es evidente que eres capaz de volver a sentirlo con otro hombre. El peligro está en precipitarte. Como ya lo hemos mencionado, estás rehaciendo tu vida. Existen varios factores que necesitas tomar muy en serio, como son tus hijos, tus principios morales y la responsabilidad de vivir con respeto y dignidad.

    Una trabajadora social, como cristiana aconseja: Cuando me toca ayudar a una madre soltera, tarde o temprano trato de orientarla en cuanto a su vida sexual. Le digo claramente que no debe acostarse con ningún hombre, y mucho menos con el que regresa después de haberse ausentado por un tiempo. Ello no necesita otro embarazo, y si sale embarazada, abortar nunca debe ser la respuesta. Sin embargo, muchas mujeres no aceptan estos consejos. Muchas piensan que podrán atrapar al hombre, dándole otro hijo. Y cuando no se da, se desesperan. Los hijos necesitan venir a un mundo porque hay un amor sincero de la pareja dentro de un hogar estable.

    Dolores comenta: Una amiga tuvo un aborto. Se vio muy mal. Le traté de decir que esa no era la forma de resolver sus problemas. Ser madre es muy sagrado.

    Como mi amiga, hay muchas mujeres que necesitamos muchos consejos. Pero, ¿quién nos puede ayudar?

    Para la reflexión
    ¿Me volveré a enamorar? ¿Cómo pienso reconciliar mi vida actual con mis necesidades sexuales? ¿Qué ejemplo debo darles a mis hijos? ¿Cómo pienso satisfacer mi deseo de una pareja fiel?
    ¿Cuál es mi posición ante el aborto? ¿El uso de anticonceptivos?

  • ¿Piensas volver a enamorarte?

    Hay muchas consideraciones que quizás ya estás analizando. Por ejemplo, si tienes hijos, ¿hasta qué punto deben ellos ser consultados, ya que tu nuevo marido ocupará el puesto de padrastro? ¿Este hombre reúne las cualidades para convertirse en padrastro de tus hijos y eventualmente en padre? ¿Se formará una nueva familia con la suma de tus hijos y los de tu nuevo marido? ¿Conoces las implicaciones de estos cambios drásticos y estás preparada para enfrentar la vida con nuevos familiares y no solamente con un nuevo cónyuge? Teniendo en cuenta la alta incidencia de abusos, tanto físicos, como psicológicos y sexuales contra los niños por parte de padrastros, ¿conoces bien a tu nuevo pretendiente y tienes absoluta confianza en él? ¿Cuál es el concepto que él tiene sobre el matrimonio y la familia?

    Para muchas madres solteras, el factor económico es determinante en la elección de un nuevo compañero, Es muy fácil dejar a un lado otros factores importantes que pudieran ayudar a formar bases mucho más estables para una nueva relación.

    Sin duda, es posible caer en la frenética búsqueda de una nueva pareja. Además, en esta vida sobran los hombres buscando mujeres que son “presas fáciles”. Caer en esa clase de situación es aún más doloroso y denigrante, que podría acarrear otra situación de vacío y depresión…o quizás, ¿un nuevo embarazo? Reflexiona primero sobre la necesidad de crear una base de confianza. Tómate todo el tiempo necesario para cultivar esa relación.

    Para la reflexión
    ¿Estoy segura de que mi nueva relación amorosa ayudará a contribuir a un hogar estable con relaciones sanas y positivas entre todos los miembros?

  • Tus sentimientos de culpa: muy relacionada con tu sentimiento de soledad está el sentimiento de culpa, que surge del fracaso de tu relación de pareja, al pensar que has contribuido a la desintegración del hogar y que has malogrado la felicidad de los hijos. Sentir culpa es síntoma de fuertes conflictos internos que te impiden superar el trauma.

    Elizabeth admitió: Yo llegué a la conclusión que todo lo malo que me sucedía era un castigo de Dios, especialmente cuando se me enfermaban los hijos. Pero ahora me di cuenta que el problema era mío y no de Dios. Él no es vengativo ni mucho menos rencoroso como lo somos nosotros. Necesitamos pedirle perdón y confiar en Su reconciliación.

    Esto lo aprendí gracias a una amiga que me consoló con estas palabras de la Biblia: “El Señor sana a los que tienen roto el corazón, y les venda las heridas…EI Señor es tierno y compasivo, es paciente y todo amor. Dios es bueno para con todos y con ternura cuida sus obras.” (2)

    Lo primero que se ve afectado por el sentimiento de culpa es tu relación con Dios; las demás siguen en fila. Sentir culpa puede llegar a ser una pesada carga que físicamente no te permite ni siquiera caminar con la cabeza en alto. Sentir culpa es una señal de alarma que debe conducirte a la reflexión y a reconocer tu necesidad de reconciliación contigo misma y con otras personas.

    Dios siempre está dispuesto a aliviar nuestra carga y substituirla por el perdón, la alegría y la esperanza de contar con Su amorosa orientación. Jesucristo dijo: Les doy mi paz, pero no se la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo. (3) Él nos da Su paz para que podamos recurrir a ella en todo momento y así poder ser fortalecidos y seguir adelante, aún en los tiempos más dolorosos y difíciles. Dios no solamente nos reconcilia con Él, sino que nos capacita para también reconciliarnos con aquellos que hayamos ofendido o que nos han ofendido. El perdón nos da la fuerza para poder vivir con nosotros mismos y para enfrentar la vida con más confianza

    Para la reflexión
    ¿Confío en el perdón de Dios? ¿Me he perdonado a mí misma? ¿He perdonado al hombre que me abandonó? ¿Me siento segura que Dios me ayuda?
    ¿Estoy en paz conmigo misma? ¿Soy feliz? Y mis hijos, ¿son felices?

  • Sé realista y piensa positivamente

    Las madres solteras más felices son aquellas que han aprendido a tomar el control de sus vidas sabiendo que tienen a Dios a su lado. Además, pueden desarrollar una actitud positiva hacia sí mismas. Necesitas tener una visión clara, reconocer la verdad sobre una misma, tus hijos, y tu situación. Es importante hacer énfasis en tus puntos fuertes y en lo maravilloso que son tus hijos. Trata de hacer una lista de tus puntos fuertes y los de tus hijos.

  • Aliméntate de cosas positivas

    Las madres solteras no son “súper- mamás”. Por eso es importante que te ocupes de tu propia salud espiritual, mental y física, tanto como la de tus hijos.

    Aprende a relajarte, hacer ejercicios y tener momentos para estar sola. A veces esto requiere mucha creatividad de tu parte, pero el esfuerzo vale la pena.

    Se dice que todos necesitamos por lo menos ocho abrazos al día para conservar una actitud sana en la vida. Piensa en tus hijos; sé espontánea con tu amor y afecto. Disfruta de todos los abrazos y besos que puedas conseguir de tus hijos. Trata de reírte con ellos cada día La risa es buena para tu ánimo y tu salud física.

    Para la reflexión
    ¿Cómo puedo transmitir una actitud positiva a mis hijos sin yo ser hipócrita?

  • Edifica tu autoestima

    Tener un concepto positivo y sano de ti misma es vital para sentirte feliz y realizada. No es por accidente que encontramos en la Biblia: No abandones nunca el amor y la verdad. Pues Dios es quien da la sabiduría; entrega tu mente a la inteligencia. Ten presente a Dios en todo lo que hagas y Él te llevará por el camino recto. Ama al Señor tu Dios con toda tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente… Ama a tu prójimo como a ti mismo… Ten valor y firmeza; no tengas miedo ni te asustes… porque el Señor tu Dios está con ustedes, y no les dejará ni los abandonará… para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo en Él tengan vida. (4)

    Puedes amarte sanamente a ti misma porque Dios te acepta como eres, y por medio de Jesucristo, te permite crecer como persona y amar con el amor que Él te da. Considera las siguientes ideas a la hora de edificar tu autoestima:

    • Sé que Dios me ama y en todo momento puedo contar con su consuelo y fortaleza.

    • Soy capaz de asumir la responsabilidad de mis propias acciones, fijar metas sencillas y lograr cosas alcanzables.

    • Estoy haciendo el esfuerzo de cumplir las ordenanzas de Dios. Pero si le fallo, sé que puedo pedirle perdón, confiando en Su promesa de perdonarme, para ser cada día más fuerte.

    • Estoy tratando de rodearme de personas que me nutran en todos los sentidos. Quiero eliminar aquellas actitudes negativas que me hunden en la depresión.

    • Puedo confiar mi vida y la de mis hijos al cuidado de Dios porque en Él podré ser fuerte. Este es un asunto de supervivencia.

    Una psicólogo cristiano afirmó: Puede ser que para enfrentar eficazmente tus problemas, o para levantarte triunfante ante los desafíos, se requiera de coraje, paciencia, energía constante e imaginación, pero eso también requiere de algo aún más importante: sinceridad y optimismo.

  • ¿Cómo manejas tus sentimientos?

    Es importante estar al tanto de cómo reaccionas ante las tareas cotidianas del hogar, en relación a otras personas (en especial a los hijos) y en cuanto a tus propias necesidades de perdón, apoyo, aceptación y afecto. Si notas que fácilmente pierdes el control, te desesperas rápidamente o te deprimes mucho, es hora de hacer algo al respecto y buscar ayuda. Es una buena idea analizar tu forma de comer, dormir, cuidar tu cuerpo, hacer ejercicios, relajarte y tu forma de resolver los problemas. A veces es fácil descuidarte en estas cosas que parecen insignificantes cuando en verdad es la columna vertebral de tu diario vivir. Es posible que hayas tenido que mudarte a la casa de tus padres.

    Esta puede ser la oportunidad para lograr una relación más profunda con ellos. Es posible también, que vivas lejos de tus familiares. Trata de fortalecer los lazos con tus amigos, sin abusar de ellos. Fortalece los lazos con tus hijos; dedícales tiempo y mucho afecto, ellos lo necesitan.

  • Edifica tu familia con la fuerza del amor

    El amor de una madre hacia sus hijos implica TIEMPO. Puede ser difícil para ti dedicarte a tus hijos, por lo tanto esfuérzate en aprovechar el poco tiempo que tienes para mostrarles a ellos que son importantes. Que tus hijos sepan que están todos luchando por el reto de mantenerse unidos. Al discutir, jugar, y orar juntos edificarás un sentido de unidad. La convicción de que tu familia es “una” hará que tus hijos se sientan seguros. Recuerda estas recomendaciones para alcanzar una vida hogareña estable:

    • No te mudes al menos que realmente tengas que hacerlo; la mudanza en sí misma no resuelve ningún problema

    • Sé honesta. Al igual que tú, tus hijos necesitan vivir una vida basada en realidades. La verdad, cuando se dice con amor, es lo mejor para ellos. Pero no los abrumes con problemas que no puedan manejar, especialmente los concernientes a tu vida emocional.

    • “No” puede ser una palabra amorosa. Los niños quieren y necesitan límites, ya que esto les proporciona un mundo ordenado que ellos pueden entender. Cumple tu palabra y tus promesas para que haya confianza entre madre e hijo.

    • Respalda tus buenas palabras con buenas acciones. Ser consecuente contigo misma es ser un ejemplo de buena conducta. Educa con la fuerza del amor porque así podrás guiar y corregir a tus hijos; y ellos te obedecerán.

    • Los abrazos, los “te amo,” y el tiempo que pasen juntos contrarrestará el que los niños se sientan defraudados por no vivir en un hogar con su padre.

    • El amor es lo más importante. Tus hijos aprenderán a amar en la medida en que son amados. Trata siempre de nombrar el amor de Dios.

    • Sé siempre tú misma. Piensa con claridad y habla con sinceridad. Ser sincera contigo misma es enseñarles a tus hijos a ser honestos.

    • Aprende a pedir perdón a Dios y acéptalo para poder perdonar a tus hijos cuando ellos se equivoquen. Deja que el perdón de Dios por medio de Jesucristo viva en tu familia, como Guía y Amigo.

    • Respeta las opiniones de tus hijos, porque cuando son escuchados se sienten importantes en la familia y aprenderán a colaborar con el bienestar de todos.

  • Haz tiempo y sé flexible

    Nadie tiene tiempo; tenemos que hacer tiempo. Decide con tus hijos lo que es importante y luego establezcan metas juntos. Cuídate de aquellos que puedan alejarte de lograr tus metas, como por ejemplo: el posponer los proyectos, el perfeccionismo, el miedo a decir “no,” el amontonar las tareas, y la preocupación excesiva por el pasado y el futuro. Planifica diariamente una lista de cosas por hacer, pero sé flexible; siempre hay un mañana, pero no dejes todo para mañana. Piensa en alternativas para cambiar o mejorar tu situación.

    Para la reflexión
    ¿Cómo organizo mi tiempo libre?

  • Cooperación en el rol de padres

    Si eres divorciada, niégate a caer en peleas con tu ex-esposo. En lo posible, diseña un acuerdo sano que permite a ambos cumplir sus responsabilidades como padres, que son mutuas. Si tienes la custodia de tus hijos, ellos necesitan compartir con su papá. Si no tienen un “papá”, piensa en tu propio padre, un tío, hermano o un buen amigo. Aunque no existe ningún substituto de un padre responsable, en el caso de no haber uno, la figura masculina es importante. Asegúrate de que ese “padre substituto” quiera a tus hijos y de que no se aprovechará de ellos sexualmente. Recuerda, que el estar interesado en el bienestar de tus hijos no significa encerrarlos en la casa para evitar problemas. Nunca utilices a tu hijo como un arma contra su padre. Deja que tus hijos sepan que su papá, al igual que tú, tiene sus virtudes y también sus limitaciones.

  • Tu necesidad de Dios

    La preocupación excesiva es algo que hace perder el tiempo y que produce úlceras. Es importante tu fe en Dios; Él puede darte fortaleza cuando más la necesites. Confiar en Dios significa: Vive y deja que Dios se preocupe por las cosas que no puedas controlar.

    Carmen, una mujer divorciada afirmó: Mientras me estaba divorciando, sentí una gran confusión, hasta llegué al punto de pensar que Dios me había abandonado.

    No sabía cómo llenar ese vacío. Yo tenía una gran necesidad espiritual y no la quería reconocer.

    Todos necesitamos entender la razón de nuestra existencia y contar con una orientación superior a nosotros mismos.

    Esa necesidad nos la dio Dios mismo, nuestro Creador. Negar esta necesidad o satisfacerla a través del espiritismo, la brujería, la metafísica u otras prácticas religiosas que no afirman al Dios Verdadero ni la vida, obra, muerte y resurrección de Jesucristo, el único Hijo de Dios, es negar que Dios es nuestro Creador. Dios creó a la familia para que pudiéramos descubrir quiénes somos, aprender a queremos, ayudarnos y apoyarnos con un amor mutuo. Pero debemos recordar que el amor no es sólo sentimientos agradables; sentirse bien no es suficiente. El mejor ejemplo de cómo amarse lo tenemos en Dios, porque Él es el Autor del amor. Él nos ama con acciones concretas, dándonos un propósito positivo en la vida, así como el vigor y la capacidad para amar correctamente. Él nos envió a Jesucristo para que, uniéndose a la humanidad y dándose por nosotros, nuestro orgullo y egoísmo quedaran perdonados y pudiéramos tener el modelo del verdadero amor. Unidos a Él, como Maestro y Guía, podemos aprender a amamos unos a otros.

    Para la reflexión
    ¿Estoy consciente de mi necesidad espiritual y la de mis hijos? ¿Qué estoy haciendo para alimentar/a?
    ¿C6mo podemos, como familia, poner en práctica el amor de Dios en nuestro hogar?
    Jesucristo dijo: Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. (5) ¿Qué estoy haciendo para enseñarles a mis hijos acerca del amor de Jesucristo para que también sean hijos de Dios?

Notas:

  1. Carta a los hebreos, capítulo 13, verso 4.

  2. Del libro de los Salmos, 147, verso 3; y el 145, versos 8-9.

  3. El Evangelio de San Juan, capítulo 14, verso 27.

  4. De los Proverbios 2 y 3; el Evangelio de San Mateo, capítulo 22, versos 37 al 39; Deuteronomio, capítulo 31, verso 6; y el Evangelio de San Juan capítulo 20, verso 31.

  5. El Evangelio de San Lucas, capítulo 18, verso 16.

0 Comments

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

CONTACT US

We're not around right now. But you can send us an email and we'll get back to you, asap.

Sending

Log in with your credentials

Forgot your details?